Poemas

Bocetos, fragmentos y poemas completos.

LUNA DE AGUA

Te has atrancado,
no, enredado, en el cenagal
que te canta una copla muda.

Estas aquí, blanca y desnuda,
dispuesta a viajar kilómetros de llanura.
Estas aquí,
rubia oscura,
contentándote con el agua gris.

Un pez brinca en el agua y borra tu destello.
Esperas paciente, hasta volver a aparecer.

Ni un grillo canta.
Ni un perro ladra.
Ni uno solo de tus movimientos es imitable.

Amiga clara, desenfadada.
Ven, lánzate,
despréndete de tu ropa de agua.

CRUJIDOS

Cruje, verso, cruje.
Esperaba paciente a que la calle durmiera
esta noche fría de primavera.
El cenicero está lleno, mis dedos nublados,
el silencio es mi musa en la ciudad del teatro.

Sopla fría la madrugada,
ya se acerca otra mañana y
es ahora cuando cobro mi silencio.
Céntimo a céntimo cobro mi silencio,
con la disciplina del usurero.
Lo tomo, escupo en mis manos y moldeo un verso.

Cruje, verso, cruje.
Cruje, verso, cruje.
Rompes mientras naces el silencio.

HAIKU A LA LLUVIA DE PRIMAVERA

Las lágrimas del cielo

arrancan sonrisas

a nuestra tierra.

EL HOMBRE DE LA MULETA

El hombre de la muleta corre hacia ella,
corre hacia ella.

El hombre de la muleta cojea, tropieza,
lanza sus brazos a los de ella.

El hombre de la muleta
marca su paso sobre la arena,
un paso fino y discorde.
La arena fina se escurre, se esconde,
a cada paso tuerto de este medio hombre.

El hombre de la muleta alcanza los brazos,
su pelo negro, sus labios.
Besa los labios.
Huele su pelo, muerde sus brazos.

Y al volver la luz
ya no necesita dar un solo paso.

RUGISTE FRÍA

Eres ese objeto de deseo tan perverso,
el beso
de tu boca roja y húmeda
dispuesta a descarnarme.

Tus dientes esperan abalanzarse
en el momento vacilante.
Entre luces, donde quieres,
saltan tensos y tibios los placeres de besarte.
Donde quieres. Con tus dones, tus pesares.

Y tu mirada limpia abierta
y deslumbrante,
buscando mi mano atreviéndome a tocarte.
Con los ruidos, los líos, las cervezas a media tarde. Las risas, la vida, dispuesta a impacientarte.

Tus caderas son curvas suaves esperando a despeñarme.
Tu gesto difícil,
humor, tierno arranque.

Y si no lo piensas los amaneceres, o cuando la luna brilla más fría,
entonces no dirás que te enamoraste.
Más bien jugaste,
apostando el ardor y tu sudor contra mi carne.

Rugiste fría,
cuando jugaste a enamorarme.

LUZ DE CRISTAL

Luz de cristal que
fluyes triste por el río,
en busca de sentido, con ganas de soñar:
dónde irás, dónde irás.

Noches sin luna,
pupila ensanchada,
pupila agitada por mis miedos, por tus sábanas:
lejos van, lejos van.

Como el viento cae del cielo,
parte un tronco o
nombra un trueno;
cae la vida, en avalancha,
muere el cuerpo,
nace el verso.

EL OCTAVO MAR

Mañana iré en busca del octavo mar.
Buscaré donde ningún otro viajero ha,
entre las piedras más pequeñas,
bajo los árboles de cuento,
por donde los hombres pisan cielo y miran, soñadores, suspirando, el pardo de la tierra imposible de tocar.

Como ellos sueñan, yo navegaré el octavo mar.
Como ellos suspiran,
anhelantes por rozar el único pecado que nunca poseerán,
yo bucearé bajo el octavo mar.
Tengo frío, sabe a sal.
En busca del octavo mar.

Me dará las señas un marinero novato,
apoyado en el costado de su viejo barco;
me guiará un cazador atravesado por el flechazo de estar enamorado.
Me gritará la alcahueta soltera
lanzándome a sus gatos.
Bailarán los niños,
inocentes hasta los años de verano.

Al llegar al octavo mar,
sé que ya no habrá marcha atrás.

Porque las gaviotas ríen, y los peces cantan al nadar.

DEJÉ MI POEMA EN CASA

Dejé mi poema en casa.
Donde las lágrimas, los gritos en la cama.
Donde los sueños, las falsas esperanzas.
Donde vive ella, donde ella sueña, donde ella engaña.

Dejé mi poema donde arden las llamas,
ladran los perros,
se pudre mi alma.

AL TEMPLO CONVERTIDO EN MUSEO

Es una piedra tibia y parda
cansada de ser anciana.
Es sentido sin esperanza,
luz de atardecer y
vieja conocida de la mañana.
Es limpia y estirada,
levemente inclinada.
Fue grito y luego canto:
ahora cobra a diez dólares la entrada.
Fue vida, poder elevado;
no le queda más que su recuerdo,
desgarbado y agotado.

MALO MALO

Un mal poema es como el otoño sin viento
o los días secos de invierno;
como el sexo sin sentimiento
o el amor entre viejos.
Es innecesario, también frío,
nos hace sentir extraños y
nadie querrá recordarlo.

¿CUÁNTAS…?

¿Cuántas aguas me quedarán por cruzar?
¿Cuántas olas por esquivar?
¿Cuánta sal por vomitar?

Ignoro dónde está el puerto,
tampoco lo quiero.

Por el momento esto:
vida, mar y olor a viento.

HAIKU A LA AMARGURA

No sirve la lluvia
aunque caiga abundante,
si es en desierto.

PIEDRAS

Doscientas piedras duras ablandaron el camino del vagabundo.
Una llanura ilusoria persiguiendo el alba,
la pesadez de las pisadas,
el frío graznar del cuervo al cielo
fueron mañanas de cien días,
y tardes de cien más.

Un silencio forjado por el viento,
que fluye y se escabulle buscando su tormento.
Un arroyo de agua seca,
que suspira y solloza
porque su vida fue demasiado corta.









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